Identidad y nueva cultura urbana - Aspectos socioculturales
Identidad y nueva cultura urbana
En la cultura mexicana se
proyectaba un sentido nacionalista. Una radiodifusora comenzaba a tomar auge,
misma que después sería la base para la cultura musical popular, la XEW
"La voz de América Latina desde México" dirigida por Emilio Azcárraga
Vidaurreta, quien más tarde abarcó también la televisión.
En la primera mitad de los
cuarenta brilló Gabilondo Soler, "Cri Cri" que había iniciado su
carrera musical una década antes. Para ese tiempo había compuesto varios de sus
éxitos en la canción infantil como "El Ratón vaquero", "El Comal
y la olla".
Durante el gobierno alemanista (1940-1946) la gran atracción fue el mambo y su creador Dámaso Pérez Prado, quien llegó de Cuba para instalarse en México.
El mambo causo furor en la
sociedad mexicana, pues iba de acuerdo a la época en que predominaba la vida
nocturna y la atmósfera de fiesta colectiva que propiciaban los ricos, listos a
festejar las ganancias que les ofrecía el gobierno.
En la música popular, además de
la invasión de los cubanos del chachachá, de los Churumbeles de España y del
chileno Lucho Gatita, el público apoyó los grandes boleros de Álvaro Carrillo y
a los tríos románticos que en 1949 se echaron andar con Los Panchos, su
requinto y la voz de Hernando Avilés.
Los Panchos coronaron sus éxitos
con boleros como "Sin ti", "Rayito de luna" y "Me voy
pal pueblo". Surgió Los Tres Ases, con Marco Antonio Muñiz; Los Dandys, de
tintes dramáticos y abismales, constituyeron lo más destacado de la gran época
de los tríos.
A fines del sexenio de Ávila
Camacho (1946), el escultor Juan Olaguibel exhibía su famosa escultura La Diana
Cazadora que tanto revuelo causó y que la primera dama Ana Soledad Orozco le
mandó poner taparrabo, que años más tarde se le quitó.
Agustín Lara, músico y poeta,
quien reflejaba la última manifestación del viejo romanticismo bohemio y orgullosamente
cursi.
Con la popularidad de Lara vino
la de Ana María González y de Toña la Negra; igual de importante era la
presencia de María Luisa Landín, con sus boleros y los hermanos Martínez Gil.
Apareció asimismo, la cantante de
ranchero Lucha Reyes. Extraía notas del alma popular "Como una mujer Ladina"
o "La Panchita" (de Joaquín Pardavé); rescataba al mismo tiempo lo
campirano con todo el lenguaje.
En 1954, El rocanrol marcó el
estado anímico de los jóvenes citadinos y de clase media.
A partir de 1957 fueron los Locos
del Ritmo, los Teen Tops y los Blacck Jeans que se encargaron de los grandes
éxitos. Los conjuntos mexicanos se dedicaron a traducir o "refritear"
los números más sonados del rocanrol gringo.
Cuando el rock adquirió fuerza en
México, de los grupos musicales surgieron solistas como Enrique Guzmán, César
Costa, Alberto Vázquez y Manolo Muñoz. Las cantantes más destacadas fueron
Angélica María y Julisa.
Por otra parte, en la música
ranchera la figura indiscutible, como compositor, fue la de José Alfredo
Jiménez, quien tuvo grandes intérpretes como Pedro Infante, quien, además, fue
un fenómeno musical y del cine; destacó también la figura de Jorge Negrete.
Todos los artistas se dieron a
conocer en las famosas "carpas" de barrio de aquella época y después
el cine, en primer lugar.
En tanto, las protestas de la
década de los cincuenta y desde los primeros años de los sesenta como los
movimientos de ferrocarrileros, médicos, maestros; las demandas de campesinos
porque la reforma agraria agonizaba, fueron elementos que despertaron una
conciencia social y afines de los sesenta germinarían en escenarios de
confrontaciones abiertas con el gobierno y el partido del poder.
Una de las novedades tecnológicas
de gran impacto social fue la llegada de la televisión con los primeros canales
a principios de la década de los cincuenta y su posterior popularidad en los
sesenta. Los primeros que tenían tele la colocaban en un sitio de honor: la sala,
algunos cobraban veinte centavos para que los niños la vieran cada domingo.
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