Las artes y la representación del periodo - Aspectos socioculturales
Las artes y la representación del periodo
Época de oro del cine nacional
En 1942, el cine mexicano se
hallaba en plena expansión. El fenómeno del año fue la aparición de María
Félix, quien filmó El Peñón de las ánimas al lado de Jorge Negrete.
María Félix se consolidó con el
estreno de Doña Bárbara, versión cinematográfica de la novela de Rómulo
Gallegos. Hacer una película para ese tiempo costaba 350 mil pesos.
Era la Época de Oro del Cine
Nacional, cuando se tenía conquistado el mercado interno mexicano, el centro y
sudamericano. La gente del cine buscaba ganar dinero y mucho, pero también
quería expresarse, por eso había películas que lograban ser siniestras y
sublimes al mismo tiempo.
En 1943, Emilio Fernández filmó
María Candelaria, película que fue muy taquillera en su tiempo. Sus películas
tuvieron éxito de taquilla en México y en Europa. El indio se convirtió en
vehículo artístico de la Revolución mexicana, al adoptar el cine una imagen
dramática y estética.
Para 1945, el Ariel de la
Academia Cinematográfica de México fue otorgado a Dolores del Río por su
trabajo en Las abandonadas. Esto fue para demostrar que Del Rio seguía vigente
y que no había sido desplazada por María Félix.
En 1947 la película Enamorada del
Indio Fernández arrasó con todos los Arieles, Pedro Infante había llegado a la
capital donde fue descubierto y protagonizó varias películas, Pero su
popularidad estalló con Nosotros los pobres, de Ismael Rodríguez.
Pedro Infante se convirtió en un
ídolo nacional, porque encarnaba en su personaje "Pepe el Toro" encarnó
el típico mexicano, por eso cuando murió en un accidente de aviación en 1957,
hubo luto nacional, hubo luto nacional.
Otro personaje que saltó a la
pantalla fue el cómico Germán Valdés Tin Tan, junto con Gilberto Martínez
Solares formaron un equipo que incluía Vitola, Borolas, el enano Tun tun y el carnal
Marcelo.
En 1950, la era de oro del cine mexicano empezaba a declinar, pero Luis Buñuel, en cambio, en México encontró vetas decisivas. Su obra maestra Los olvidados impactó en el festival de Cannes, después de que en México hubo quejas de mucha gente que consideró denigrante la película.
Pintura, literatura y teatro
En 1940, Diego Rivera y José
Clemente Orozco habían pintado ya parte medular de su obra y quizás con
reflejos de los cambios que se iniciaban en México, el muralismo más
identificado con las etapas activas de la revolución.
Fue esplendor de una etapa donde
se apreció a los indios y su cultura: la grandeza de su pasado, los logros de
su civilización, las piezas arqueológicas y las máscaras.
Una nueva tendencia internacional
se abrió paso, lo cual significó el triunfo de intelectuales al servicio del
estado como Alfonso Reyes.
En la pintura aparecieron a
cobrar fuerza Rufino Tamayo y Juan Soriano; Carlos Mérida y Pedro Coronel; así
como Juan O ‘Gorman y Chávez Morado que se metieron en la Escuela Mexicana de
Pintura, para pintar murales en presidencias municipales.
El surrealismo cobró
legitimación, y 1940 se llevó a cabo una exposición internacional del
Surrealismo en la Galería de Arte Mexicano, con la presencia de André Breton,
quien veía surrealismo en cada nopal.
El presidente Miguel Alemán
(1946-1952) llamo a los grandes muralistas, les encargó murales en los
edificios públicos. De ellos José Clemente Orozco murió en septiembre de 1949,
su presencia fue creciendo con el tiempo a pesar de los tupidos ataques en su
contra.
En la literatura, José Revueltas,
cuando apenas tenía 27 años en 1941, publicó su novela Los muros del agua,
basada en sus propias vivencias de 1934 en el penal de las Islas Marías.
Paz les había cantado a los
republicanos españoles de la guerra civil. Paz publicó en 1941, Entre la piedra
y la flor, y en 1942, A la orilla de mundo, después emigró a Europa donde se
convirtió en intelectual de primer nivel.
Con el gobierno de Ávila Camacho,
la pintura perdió terreno respecto al nacionalismo; mientras que en la
literatura desapareció del mapa la Liga de Escritores y Artistas
Revolucionarios, que tanto ruido hizo en la década anterior.
En 1948, dos directores de
revistas cayeron asesinados, varias revistas y periódicos fueron clausurados y
se suprimieron las representaciones de la obra de teatro El gesticulador
(escrita en 1938 y publicada en 1944), de Rodolfo Usigli.
En 1947, el director Alfredo
Gómez de la Vega escenificó la obra El Gesticulador en el Teatro de Bellas
Artes con María Douglas, Carmen Montejo y Rodolfo Landa. Esto provocó un
escándalo que no gustó al gobierno.
En 1949, apareció Juan José
Arreola, con su obra Varia invención, hizo ver que México con su estilo
sofisticado, cosmopolita se encontraba al día.
En 1949, publico Los días
terrenales, donde lanzaba demoledoras críticas contra los líderes y militantes
del Partido Comunista Mexicano. Un año después por su obra El cuadrante de la
soledad, Revueltas fue flanco de ataque, junto con Diego Rivera suspendieron la
circulación del libro.
Por esas fechas, Octavio Paz
publicó Libertad bajo palabra, y su clásico El laberinto de la soledad, y en
1951 salió a la luz el libro de poemas Águila o sol. En 1954, el Fondo de Cultura
Económico.
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