El proceso revolucionario: maderismo y constitucionalismo - La Revolución en Sinaloa (1910-1940)
El proceso revolucionario: maderismo y constitucionalismo
La era de Francisco Cañedo fue de
relativa estabilidad política para la entidad sinaloense; de los nueve periodos
gubernamentales transcurridos de 1876 a 1909, siete fueron ejercidos por el
general Cañedo y dos por el ingeniero Mariano Martínez de Castro.
Dicha estabilidad fue resultado de la eficiente represión de Cañedo en el estado, destacando durante el primer periodo del gobierno de 1877 y 1880 el gran número de asesinatos y ejecuciones.
Entre estos asesinatos sobresalieron las del periodista José Cayetano Valadés, del general Jesús Ramírez Terrón y el de Heraclio Bernal.
El Maderismo
A la muerte del gobernador
Francisco Cañedo en 1909, fue designado gobernador interino Heriberto Zazueta,
para concluir el periodo en 1912 y convocar a elecciones extraordinarias ese
mismo año.
Los aspirantes, excepto Ferrel,
retiraron sus postulaciones, Ferrel prosiguió una vigorosa campaña política con
el apoyo de grupos intermedios de la sociedad.
Los simpatizantes de José Ferrel se
sumaron al movimiento anti releccionista, aunque con ciertas reticencias.
Las elecciones tuvieron lugar en
agosto de ese mismo año, y la legislatura declaró a Diego Redo gobernador
electo.
En mayo 1909, había iniciado en la
ciudad de México el movimiento anti releccionista de Francisco I. Madero, para
participar en las elecciones nacionales de 1910.
La represión del régimen obligó a
El ferrelismo a organizarse en juntas secretas, donde se presentó el Plan de
San Luis, a Juan M. Banderas, Ramón F. Iturbe, José María R. Cabanillas y
Manuel Vega.
Entre enero y abril de 1911 las
fuerzas revolucionarias al mando de Iturbe bajaron de la sierra para combatir
en Sinaloa.
La policía rural del estado y las
fuerzas del Ejército Federal reprimieron a los insurrectos.
En mayo de 1911 fue sitiada la ciudad
de Culiacán por vez primera, dos días más tarde cayó Mazatlán y así desapareció
el régimen cañedista.
Al ser derrocado el gobierno
porfiriano Madero nombró al ingeniero Manuel Bonilla delegado en Sinaloa, para
atender los asuntos políticos del estado.
Con la firma de los Tratados de
Ciudad Juárez el 25 de mayo de 1911, concluyó la revolución y la declaración
del triunfo de la misma, signado por Francisco I. Madero.
Emiliano Zapata proclama en Morelos
el plan de Ayala el 24 de noviembre de 1911 demandando la devolución de tierras
de las comunidades.
El gobernador Rentería no pudo
preservar la unidad de los revolucionarios sinaloenses, en buena medida por la
oposición de Manuel Bonilla, desde la ciudad de México y prefirió renunciar el
26 de marzo de 1912.
Entre febrero y marzo de 1912 se desarrollaron combates entre los zapatistas sinaloenses contra las fuerzas federales.
El constitucionalismo en Sinaloa
En febrero de 1913 ocurrió la
Decena trágica que concluyó con la muerte del presidente Madero la noche entre
el 22 y 23 de febrero de 1913 y A la usurpación de la presidencia por
Victoriano Huerta.
Felipe Riveros gobernador de
Sinaloa, se adhirió a Victoriano Huerta el 27 de febrero.
Huerta lo hizo aprender y nombró gobernador al general José L. Legorreta Riveros fue procesado y liberado en abril de 1913 y se unió a los rebeldes sinaloenses.
Entre marzo y junio de 1913
surgieron pequeños grupos de insurrectos.
Sin embargo, esta integración de
rebeldes revolucionarios contra la dictadura de Victoriano Huerta sería un
breve espacio que se rompería abruptamente al siguiente año en la Convención de
Aguascalientes.
Al desarrollarse la Convención de
Aguascalientes en 1914, los revolucionarios sinaloenses se dividieron en
carrancistas y villistas.
La er

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